Desamparo
Algunos días,
sobre todo cuando llueve,
me siento en tu parte del sillón
con la urna sobre mis piernas.
Apoyo mi cabeza de costado, como si tratara de escucharte.
Y así, quieta, sola, te traigo a mi mente.
Cierro los ojos y aunque nunca llegue,
todavía espero alguna una señal
que no me haga desear tanto la muerte.
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