Pienso en tu muerte como un hecho consumado
y eso me desconcierta 
por el dolor agobiante
y la calma que libera.

La oscuridad de la angustia
se ilumina tímidamente
con el rayito de sol
que rompe la madrugada, 
sin embargo,
todo sigue siendo tan desolador en mi horizonte
que aún siento
como si observara un paisaje arrasado por un fuego que
al menos
ya se apagó.

Tendré que aprender a vivir
con este sentimiento tan contradictorio 
que me libera del miedo a la muerte 
pero me inunda de una
devastadora 
nostalgia de vos.

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Entre el hambre, el sueño y la memoria

El día que te mataron